Un imperio de la nada

Nunca supe cómo de la nada se puede crear un imperio empresarial, pero parece ser que sí se puede. Al menos eso es lo que se desprende del artículo de opinión de don Fernando Ónega publicado en “La Voz de Galicia” de hoy (17 de diciembre de 2009) en su página 17. Don Fernando se refiere a un gallego de segunda generación llamado Gerardo Díaz Ferrán. Este gallego de Madrid que hoy preside la CEOE efectivamente empezó su carrera empresarial con NADA más y nada menos que 82 autocares aportados por el padre de su socio Don Gonzalo Pascual Arias y 25 millones de pesetas del año 67 (150.000€) que aportó el padre del actual presidente de la patronal española. Está claro que ser emprendedor es cuestión de trabajar duramente. Me parece, es una opinión… también, que el Sr. Ónega intenta venderme los problemas económicos de  don Gerardo como ejemplo de los sinsabores que tienen que pasar los empresarios. Si alguien sufre realmente la crisis serán sus trabajadores… que no cobran o esos otros empresarios que se juegan su patrimonio cuando hay y cuando no hay crisis. Póngame otro ejemplo, este… no me vale.

Hay una “cosa” en estos tiempos a la que llamamos internet que además de ser una gran revista pornográfica, posee una base de datos increíblemente amplia sobre las venturas y desventuras de casi todo dios. Para muestra pongo un enlace donde, el que quiera… como siempre, puede informarse detalladamente sobre la vida, obra y milagros de Don Gerardo Díaz Ferrán que, por cierto, si no mienten los periódicos, está siendo investigado por La Fiscalía Anticorrupción por delito fiscal y desvío de capitales públicos.

Enlace al artículo de Don Fernando Ónega en  La Voz de Galicia http://www.lavozdegalicia.es/opinion/2009/12/17/0003_8176942.htm#

Enlace a Los Genoveses, SA donde dan un exhaustivo repaso a la vida empresarial de Don Gerardo Díaz Ferrán. http://www.losgenoveses.net/Personajes%20Populares/Varios/diazferran.html

Conducir con el móvil

Hoy, el Congreso rechazó la propuesta de todos los grupos de la oposición que pretendían que si  te “pillaban” hablando por el móvil mientras conducías no te multasen si, en un mes, instalabas un sistema “bluetooth” en tu vehículo. La abstención de Nafarroa-Bai y el voto en contra de ERC, que cambió su posición inicial a favor de la propuesta, unidos a los del PSOE  tumbaron la iniciativa.

No sé si es porque tengo sólo dos neuronas, pero hay cosas que me parece que no tienen discusión. Si conduzco hablando por el móvil y la legislación prevé que me sancionen ¡que lo hagan! Después, si me sale de allí (son una mina mis “allí”) instalo un sistema inalámbrico y si no, cuando reincida que me vuelvan a multar.

Tengo una idea, como no proponen algo parecido para cuando te pillen con dos vasos de vino… El agente te diría, por ejemplo…

– Le comunico que da usted positivo en alcoholemia, que va “mamao” para que lo entienda… pero no se preocupe, por esta vez no le multamos, tiene usted  un mes para presentar ante la Jefatura de Tráfico un certificado de una asociación de alcohólicos anónimos confirmando que asiste a sus sesiones terapéuticas. Buen viaje y vaya con cuidado.

El pescadero

Se llama Fran es de Cariño y viene por estos pagos todos los jueves del año. Para que el personal no se queje de que llega demasiado tarde y ya no trae variedad de pescado, un jueves hace una ruta y al siguiente otra para tener a todos contentos. El “elemento” (cariñosamente hablando), además de traer el pescado a la puerta de casa es un tipo que tiene un verbo fácil que “engancha”… como casi todos los que tienen que andar por esos caminos de dios ganándose la vida y aguantando nuestros caprichos. Hoy, que le tocaba de venir a última hora por nuestra zona, ya “sólo” llevaba mejillones, chipirones descongelados (no hay trampa, él es el que te lo dice… frescos es muy raro encontrarlos hoy en día), Jurelos o Jureles, Meigas (parecidas al Gallo… pero no), Pescadilla, Rubio o Bejel (yo le llamo Liberna), Pulpo, filetes de Mero, anillas de Calamar, Abadejo (uno), Pescadilla y Merlón… creo que no me dejé ninguno en el tintero. O sea, que el Fran hoy llevaba un surtido aceptable para ser “sesión de tarde”.