A orillas del Sil

Escribí el otro día en una de las entradas lo siguiente: “…cuando el enemigo ataca sorpresivamente, cosa que suele ocurrir los lunes.” Y este lunes, el enemigo atacó por ambas alas, de frente y por la espalda. Reconozco que él nos había advertido hace algún tiempo de sus intenciones, pero uno siempre mantiene la esperanza de que el ataque nunca tenga lugar… mera ilusión.

La batalla terminó en O Barco, a orillas del Sil que vino desde León para ser testigo… Descansa en paz amigo.