A vueltas con el tabaco

Leo en El País que un gran número de organizaciones relacionadas con la sanidad están “preocupadas por  la ralentización de la nueva ley antitabaco”. Parece ser que en España mueren 3.000 personas al año por culpa de su adicción al tabaco, por lo que exigen la inmediata aplicación de una ley que prohíba fumar en todos los bares de España. No pongo en duda ni la cifra citada de óbitos ni la buena intención de las asociaciones sanitarias. Pero me gustaría que me jurasen por Hipócrates que todas esas personas que han fallecido lo han hecho única y exclusivamente  por ser nicotinómanos. No existe la posibilidad de que alguno de esos fallecidos, además de ser fumadores, tuviesen la mala suerte de ser soldador, minero, policía urbano, taxista, reparador de redes de alta tensión, etc., etc., etc. También me gustaría saber cuántos miembros de esas organizaciones sanitarias tienen vehículos que utilizan como combustible Diesel (uno de los productos más cancerígenos que pululan por ahí), van en avión (rociándonos de hermosas partículas procedentes de la quema del combustible que utilizan) o simplemente,  preparan una barbacoa con carbón o leña de vez en cuando (con lo cancerígeno que es eso ¡por dios!), en fin… Por qué no se prohíben todos los agentes causantes de dicha enfermedad y no sólo el tabaco. Otra cosa, veo que existe una gran preocupación por los malos humos que respiran los camareros y otros empleados del ramo de hostelería, cosa que me parece muy bien. Pero tampoco estaría mal que se preocuparan de que esos señores no estuviesen de pie durante diez horas diarias sin posibilidad de poder sentar sus traseros. Diez u ocho horas, me da igual, durante años lo que posiblemente les acarrearán graves problemas, pero eso ya es otra cosa y, además, no echan humo. Me pueden decir cuántas personas no fumadoras ni activas ni pasivas se mueren  al año de cáncer de pulmón o de laringe y la edad media de los fumadores muertos por cáncer de pulmón,  contabilizan ustedes a los mayores de 75 ó 85 años… Entran en sus estadísticas las personas que fallecen tras haber trabajado durante algún tiempo con amianto y que, curiosamente, colegas suyos negaron hasta la saciedad que ese material produjese cáncer. Publicitan o tienen intención de hacerlo que en los próximos diez años morirán cientos de miles de personas, sí, cientos de miles, por no decir millones de trabajadores que estuvieron o están todavía (India, Pakistán), trabajando con Amianto.

No me parecería mal la prohibición absoluta del consumo de tabaco siempre y cuando fuese como remedio al tráfico de otras drogas que están desgraciando a un buen número de chavales. Quizás las mafias o cárteles de las otras drogas volviesen al tabaco de batea, no perderían su negocio y las familias que tienen a sus hijos enganchados al caballo y análogos descansarían algún día sin sobresaltarse al oír sonar el teléfono.

Dicho lo dicho y para que conste, creo firmemente que el tabaco produce graves problemas en nuestra salud, sistema bascular, aparato respiratorio…

No soliciten ustedes tanta prohibición y busquen soluciones para el problema, recorran las escuelas del país y muestren los efectos de las drogas a los niños (de todas las drogas), quizás logren más que prohibiendo tanto. Convenzan al personal (yo ya estoy convencido, ahora sólo falta que lo deje… y no es fácil).