La consagración de Marhuenda

por Javier Vizcaino

Francisco —Paquete— Marhuenda, que siempre había querido ser de mayor Hermann Tertsch o cualquiera de los opinateros que mean bencina y la cobran a precio de oro, está encantado de haberse conocido. Después de decenios pariendo portadas y no-noticias de cloaca, por fin ha conseguido que se le asocie personalmente con una de sus fechorías. Confiesen que hasta hace unas horas a muchos de ustedes (no cuento a los muy cafeteros del suero carpetovetónico) su cara y su nombre sólo les sonaban vagamente de esta o aquella tertulia donde, no nos engañemos, por más empeño que pusiera, siempre acababa pasando con más pena que gloria, eclipsado por los patanegra del exabrupto. Le faltaba medio petitsuisse de ponzoña para llegar a la élite de la faltada y ayer le tocó la lotería gracias al “Wanted” que se cascó su periódico…

Leer artículo completo en el siguiente enlace: Diestrilandia – Desde el interior de la caverna

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