Conservando las formas

Por: Fermín Goiriz Díaz
Normalmente no cuento ni hasta dos antes de responder a lo que considero una ofensa e incluso cuando no lo considero, lo cual, evidentemente, me produce algunos problemas de vez en cuando. Pero esta vez y espero que otras muchas, he decidido contar hasta cien para enfriar mi mente y no dejarme llevar por mi impetuosidad y empezar el comentario tildando de hijos de la gran puta; amorales; inmorales; indignos; cabrones; ladrones; fariseos; antipatriotas (Eso sí, con banderita en el ojal y hasta en el ojete); rufianes; usureros; explotadores; tiranos… a esos degenerados que roban al pueblo impunemente. ¡No! Esta vez no pienso hacerlo gracias a mi nueva técnica de relajación. Quizás con ella pierda espontaneidad y no salga la cosa tan natural pero, sin duda, al conservar las formas… no pierda la razón y así el comentario hasta obtenga la bendición de algún cura muy, muy, muy ¡maricón! Así que ya sabéis, a partir de hoy no habrá más palabras malsonantes en ninguno de mis comentarios, salvo que algún imperativo legal me obligue a ello.

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2 pensamientos en “Conservando las formas

  1. Ya me contarás como consigues ese punto de relajación, yo soy demasiado visceral, y me hierve la sangre cada vez que leo que los verdaderos ladrones de este nuestro pais se van de rositas.

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