El primer día del año 2014

Por Fermín Goiriz Díaz

El primer día del año 2014 me tiene impresionado por diversos motivos pero, de entre todos, destaca el hecho de ser un día absolutamente perdido. Nada de lo hecho hoy tiene relevancia ni me aporta lo más mínimo. Un despertar tardío acompañado de un ligero dolor de cabeza, sin duda debido al exceso de bebidas espirituosas de la noche de despedida del año de ayer. Un desayuno a base de café acompañado de un surtido de diversos dulces de Navidad que pululan desde hace casi un mes por cualquier encimera de la casa y de los que hay que dar cuenta antes de que se encarguen los diversos insectos que nunca ves pero que siempre están por ahí dispuestos a cumplir la misión que la naturaleza les encomendó. Una ducha de larga duración para limpiar toda la mugre acumulada durante un año tan lardoso, pringoso, grasiento, mugriento, puerco, guarro y lo que quieran ustedes añadir aunque más con la intención de purificación que de higiene propiamente dicha (uno es limpio desde antes de la existencia del estropajo de esparto). El paso siguiente fue el de vestirme y acto seguido salir a la calle para ver el nuevo año con mis propios ojos y observar la cara de felicidad de mis convecinos disfrutando del acontecimiento pero, después de unos minutos de paseo, no me crucé con ningún bicho humano en mis mismas circunstancia ni en ninguna otra. La cosa empezó a preocuparme hasta el extremo de temer una crisis de ansiedad. ¿Qué estaba ocurriendo?, ¿dónde se habían metido los paseantes del 2013?, ¿sería el último hombre vivo en la Tierra? Ciertamente me sentí acongojado y temí encontrarme, en cualquier momento, con Rajoy, nuestro líder, colgado por el cuello en una eslinga de una grúa de Navantia Ferrol. Fue tal el pánico que decidí regresar a mi casa a paso ligero, echar la llave, encender la TV  y esperar mientras repetían los programas del año anterior a que algún telediario me explicase lo que estaba sucediendo… son casi las 7 de la tarde y todavía siguen con los especiales del 2013. ¡Algo huele a podrido en Dinamarca! ¡Y no digamos en España!

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3 pensamientos en “El primer día del año 2014

  1. Son tiempos de vesania, lo que nos toca vivir, por eso lucho para no contaminar lo único que es libre, la imaginación.
    Por ello rememoro un fundamento aristotélico.
    ” A medida que me hago viejo, me gustan más los mitos”.
    Boa noite.

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