Una semana después de la romería de San Isidro

Por: Pitusa Caruncho

Somos unos puercos. Tengo por costumbre pasear por la zona de dunas que discurre paralela al paseo marítimo de Cedeira, pero a la mañana siguiente a la romería de San Isidro me encontré con un espectáculo desolador, los desperdicios lo ocupaban prácticamente todo. Es, a mi juicio, la consecuencia de una falta absoluta de educación cívica.

Me pregunto si cuando te desplazas a una romería  cargado con maderas, telas y plásticos para construir unas casetas con las que protegerte de las inclemencias del tiempo, además de la comida, bebida y sus correspondientes recipientes, supone mucho lastre incluir en el petate un paquete de bolsas de  basura que te permitan dejar el entorno tal y como lo encontraste.

Pero si esto ya es grave, lo es también que después de más de una semana de la fiesta,  en la zona puedes seguir encontrando de todo, latas, plásticos, vidrio, restos de carne, papeles, cartones, etc, francamente una estampa poco gratificante.  En un primer momento supuse que vendrían los servicios municipales de limpieza  y dejarían todo como dios manda pero, al parecer, limpiar esa zona no es competencia municipal porque se trata de un espacio que corresponde al departamento de Costas o a la Consellería de Medio Ambiente (tengo dudas al respecto).  Con lo cual, y como dice el refrán, unos por otros y la casa sin barrer.

De cualquier forma,  insisto, en que la mayor responsabilidad recae sobre las personas que disfrutaron de un espacio público (o sea, de todos)  y lo dejaron inservible -al menos momentáneamente- para el disfrute de los demás.  Sin embargo, se prohíbe el paso de perros por esa zona y yo me pregunto ¿quién contamina mas?

 enlace al blog de Pitusacaruncho

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Fiestas de San Isidro

Me refiero a las que se celebran en la parroquia cedeiresa de Esteiro y debo de reconocer, que no me gusta nada la cosa ésta. Primero porque el lío se organiza prácticamente delante de donde este humilde personaje tiene su residencia habitual y, en segundo lugar, porque la edad ya no me permite ciertos excesos festivos, que sino era el primero en saltar al ruedo y disfrutar del jolgorio. Además, ya que seguramente no dormiré un carajo por culpa de los ruidos lógicos de toda parranda que se precie, mejor sería disfrutar del evento que sufrir sus desventajas sin pegar ojo… pero va a ser que no. ¡Viva la juventud! Ahí os quedan unas fotos de la romería que, desafortunadamente para algunos, echa el cierre mañana, día del santo al que los ángeles le trabajaban la tierra mientras él… oraba; en fin, cosas de la mística, supongo.

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