La campana del Highland Warrior – The bell of the Highland Warrior

Es muy raro que al ver una campana en una iglesia no le haga una fotografía con la intención de poder observar con mayor detalle las posibles inscripciones que tenga. Con lo que no contaba era encontrarme con la campana del carguero Highland Warrior luciendo en un lateral de la iglesia parroquial de Santiago de Pantín. No sé ya  en cuantas ocasiones estuve haciendo fotos en el atrio de esa iglesia, ni las veces que fotografié la campana que hoy traigo a cuento pero, por el motivo que fuese, jamás le presté demasiada atención. Pero esta vez si se me ocurrió detenerme unos instantes a observar la inscripción de la misma: “HIGHLAND WARRIOR” y algo más abajo el logotipo que identificaba a la compañía propietaria del buque, la británica: “Nelson Line Ltd”.

El naufragio ocurrió el 3 de octubre de 1915 en las cercanías del Cabo Prior (Covas -Ferrol), donde el “Guerrero de las Tierras Altas” se hundió en las proximidades de la ermita de Sta. Comba  cuando realizaba la que sería su última singladura con carga y pasaje desde Londres con escala en el puerto de Coruña hasta el Río de la Plata. Todos los tripulantes y pasajeros con destino a Argentina fueron rescatados.
Y, cómo no, algunas “cosillas” del siniestrado barco fueron también “rescatadas” como la campana de babor -permítaseme la licencia- de la iglesia de Santiago de Pantín
Para más información… a patear la red, si les apetece

Unas fotos en Covas, Ferrol

Mientras miles de numerati” ,como les llama Stephen L. Baker, están atareados analizando lo que leemos, escribimos, compramos, comemos y, posiblemente, lo que no escribimos, ni compramos, ni… Yo fui a Covas (Ferrol) a dar un garbeo con mi compañera del metal (en Ferrol, todos somos del metal, incluso los del metal), a homenajear a una pareja muy querida por nosotros en torno a una buena mesa y, como siempre, aproveché la ocasión para tirar unas fotos que alimenten este pasatiempo y, de paso, entretener a los numerati”.

La muerte que no llegó

Arturo tenía unos 20 años cuando trabajaba como criado en la casa conocida como “de la asturiana” en Covas (Ferrol). A cambio de su trabajo recibía pensión, manutención y, si había, algo de dinero. Parece que hablo de otro siglo y es verdad, era en el siglo XX , más concretamente en el año 1945. Eran tiempos duros, si es que alguna vez hubo tiempos fáciles, la Guerra Civil española hacía ya 6 años que había terminado… las penurias no. En ese año se inauguró el nuevo cementerio municipal de Catabois y, con tal motivo, el Ayuntamiento de Ferrol (no sé si para animar a la gente a elegir la nueva necrópolis como residencia eterna, o con otro fin que yo desconozco), donaba 2.000 pesetas (todo un pastón en aquellos tiempos) a la familia del primer fallecido que fuese enterrado en el citado camposanto. Al enterarse Arturo de tal oferta, no deseaba (y así lo transmitía a todo aquel que quisiera escucharlo) otra cosa que morirse y, claro está, ser el primero en recibir sepultura en Catabois. “Lo bien que le vendría el dinero a mi familia -decía- podría comprar vacas y alguna tierra…” Era su ilusión, morir… Y así sacar de la pobreza a su madre y hermanos (no tenía padre). El 12 de julio de 1945 se inauguró el cementerio y Arturo ingresó poco después como marinero de reemplazo en Ferrol.

Playa de As Fontes, capilla de Sta. Comba, Cabo Prior. Covas (Ferrol)

Un pequeño comentario sobre la playa de As Fontes. Este arenal era la mayor despensa de “golfo” (algas) de Covas y hasta allí iban los lugareños a recogerlo para abonar sus tierras. Bajaban a la playa por un pequeño sendero (donde hoy están las escaleras) con cestas de mimbre que llenaban de algas y subían sobre sus cabezas hasta el llano. Allí se amontonaban para luego cargarlo en carros tirados por bueyes. Por lo duro del trabajo, podéis pensar que los encargados de tal labor era gente joven y fuerte… pues no, cargaba todo dios, niños y niñas de 12 años o menos, hombres y mujeres, sobre todo estas últimas. También se iba mucho a la playa de “O Medote” muy cercana a ésta y que dispone de un mejor acceso, pero, según me cuenta mi fuente, (perdona mamá por llamarte fuente), en “O Medote” no lo había siempre. Las fotos son de diciembre de 2006.