Desplegando alas

Os presento a “os parrulos de Manolo da Ramalleira” que, por cierto, tienen una mala leche de aúpa. Cuando andan a su libre albedrío por la carretera suelen comportarse pacíficamente, siempre que no te acerques demasiado, pero si están en sus dominios no hace falta que te aproximes  mucho, ya se encargan ellos mismos de venir a ponerte las piernas hechas un cristo.