Hablen claro

La gente tiene miedo y ese temor no se debe únicamente a la crisis económica, esta está ahí y no tengo soluciones para salir de ella. Soy, como la mayoría, mero espectador del desaguisado que han armado otros y que pagaremos nosotros, los de siempre, ¡Asumido! A pesar de ser una mera comparsa en todo este enredo, echo en falta que alguien ¡De una vez!  Hable al pueblo como a un ser maduro y responsable, al que se le puede decir sin temor a perder votos (posiblemente los ganaría), los sacrificios que habrá de asumir, los plazos reales que necesitaremos para mejorar la situación, los posibles contratiempos, sean externos o internos, que pueden surgir en el proceso. Ese pueblo, hoy asustado, es el que merece las explicaciones, porque es el que tendrá que hacer el mayor esfuerzo. Basta ya de tanta gilipollez anti tabaco,  anti taurina, anti cementerios nucleares… que si jubilación a los 67, que si leches en vinagre… ¡No desvíen la atención! Y esto va también para los “Anti”… No es el momento, lo que no quiere decir que se ceda un milímetro en las ideas que cada uno tenga. No es el momento porque los trabajadores, con y sin trabajo, están asustados ¡LO ENTIENDEN!

La crisis económica desde el punto de vista de un ignorante

Por Fermín Goiriz Díaz

Primero y antes de iniciar mi exposición, aclaro que mi ignorancia es tan grande como la enciclopedia británica lo es en conocimientos.

Y ahora pregunto: ¿alguien sabe en qué sistema  económico  vivimos?  Yo sí. Bajo un sistema CAPITALISTA.

El Capitalismo es muy sencillo de explicar. Unos,  los menos, tienen los medios de producción y se alimentan explotando el trabajo ajeno o especulando con  sus capitales. Y otros, los más, sólo tienen  y venden su  fuerza de trabajo a los que poseen los medios de producción a cambio de un salario que les permita subsistir.

Los capitalistas no sólo dominan los medios de producción, también dominan la “opinión” por medio de su participación directa o indirecta en los grandes grupos de comunicación, prensa escrita, radio, cine, TV…

Los capitalistas, contrarios a toda intervención del Estado en sus asuntos, no dudan,  sin embargo,  en reclamarle a ese Estado la solución de sus problemas  ante cualquier pequeño revés en sus descomunales ganancias. Y el Estado  se los soluciona cargando sobre los trabajadores en forma de impuestos directos o indirectos. Mientras ELLOS (nuestros amos), los capitalistas, se desentienden del asunto ese de ayudar al Estado y al bien común. Son los amos, no hermanitas de la caridad.

A bote pronto se me ocurren tres soluciones para arreglar esta desigualdad manifiesta. La primera sería utilizar el jueguecito ese de las urnas al que nos dejan jugar cada cuatro años y VOTARNOS a nosotros, a los nuestros y a ver qué pasa después. La segunda sería el suicidio, el nuestro claro. Drástica medida pero muy efectiva para que así, los amos, se diesen cuenta de quién tiene el mando. Tengo otra, no tan drástica como el suicidio pero muy mal vista por los medios de comunicación e incluso por la clase media adormecida o atontada (me incluyo). Dedicar una hora a la semana a pensar un poco. Ésta, sin duda, es la más peligrosa de las tres podría provocar el fin de… La Champions League  ¡Muy fuerte!