Apuntes sobre los desahucios

Por Pitusa Caruncho (Periodista)

10 de diciembre de 2012

Lamentablemente desde hace unos meses hablar de desahucios se ha convertido en algo habitual, porque cada día ciudadanos de este país son expulsados de sus viviendas al ser incapaces de  hacer frente al pago de su hipoteca. Con seis millones de parados y una economía en recesión, es normal que una parte importante de la población tenga que elegir entre dar de comer a sus hijos o pagar las cuotas del piso y, claro, optan por la primera de las opciones. Pero como los bancos carecen de sentimientos, en un abrir y cerrar de ojos, sin escuchar a la otra parte ejecutan la orden de desahucio y dejan a una familia en la calle y con una deuda que les acompañará el resto de sus días. Y ellos se quedan con un piso que, en muchas ocasiones, permanece cerrado y vacío.

Hace unos meses, el gobierno de Rajoy, en un intento por demostrar que le preocupa el asunto, se sacó de la manga un código de buenas prácticas para que los bancos voluntariamente negociasen con los afectados distintas medidas para solucionar el problema sin tener que llegar al desahucio. Con esta iniciativa no se buscaba otra cosa que titulares de prensa porque, obviamente, si no se modifica la Ley Hipotecaria, los bancos no van a variar su modus operandi, ni van a negociar nada con nadie. El que no pueda pagar a la calle sin miramientos y eso lo sabe Rajoy, Montoro, De Guindos y el carnicero de mi barrio.

Ahora nos quiere vender la moto de que gracias a la buena disposición de las entidades financieras, en algunos casos se ha llegado a aceptar la dación en pago -es decir, entregas la vivienda y zanjas la deuda-. Pero esto es mentira. En ningún caso se acepta la dación en pago, lo que ocurre, es que muchas de las familias desahuciadas tienen salarios tan ínfimos que son inembargables. Con lo cual, el banco no puede cobrar la deuda de ninguna de las maneras y dice que acepta la dación en pago que queda muy bien en los titulares de los periódicos. Que nadie piense que las entidades bancarias están teniendo un acto de benevolencia con ellos, eso no lo verán jamás lo que ocurre es que, como dicen los mayores, “de donde no hay no se puede quitar” y eso el banco lo sabe mejor que nadie.

 

 

La moratoria de los desahucios

Por Pitusa Caruncho (Periodista)

Probablemente estoy equivocada pero pienso que los dos años de moratoria que ha aprobado el gobierno para evitar algunos desahucios es, sin duda, una medida que producirá magníficos titulares de prensa para el Partido Popular pero que perjudicará mucho a aquellos que se acojan a ella.

Porque si nos paramos a analizar la letra pequeña veremos que este acuerdo no beneficiará en absoluto a aquellas personas que, por distintos motivos, sean incapaces de seguir haciendo frente a los plazos de su hipoteca. Dejando al margen las condiciones leoninas que hay que cumplir para poder acogerse a esta medida, deberemos analizar algunos de sus aspectos. Por ejemplo, en el momento en que se solicita la moratoria para evitar el desahucio, la vivienda deja de pertenecer a sus hasta ese momento titulares, para pasar a ser propiedad del banco. Pero la deuda, no. De la deuda seguirán siendo titulares los mismos, pero con el correspondiente incremento de los intereses de mora. A todo esto hemos de sumarle el precio del alquiler que fije la entidad financiera para continuar residiendo en la vivienda objeto del desahucio.

Estas condiciones supondrán, a juicio de algunos expertos, que la deuda se incrementará en un 25%, lo que resultará mucho más caro que dejar el piso y marcharse a uno de alquiler. Ocurre además, que al aprobarse esta medida se deja sin opción de negociación entre los hipotecados y sus bancos, para buscar una salida a los problemas generados por los impagos. Porque, de ahora en adelante, los que cumplan las condiciones y no puedan pagar ni quieran abandonar su piso, habrán de acogerse a la moratoria y el resto serán desahuciados, sin más.

Definitivamente, lo que ha hecho el ejecutivo de Mariano Rajoy, que cada día demuestra más claramente que gobierna a golpe de titular de prensa, no es otra cosa que poner un parche, un mal parche, que no supondrá ningún beneficio para las familias afectadas que son, claro, las que disponen de menos recursos. Es hora ya de afrontar los problemas como hay que hacerlo, con todas sus consecuencias, y si es preciso reformar la Ley Hipotecaria que no olvidemos que fue aprobada a principios del siglo XX, habrá que hacerlo y ajustarla a las condiciones actuales. De lo contrario, lo único que se conseguirá es seguir consintiendo que muchas familias se encuentren, de la noche a la mañana, sin vivienda y con una deuda de por vida, mientras los gobernantes miran para otro lado.

Apuntes sobre los desahucios

Por Pitusa Caruncho (Periodista)
10/12/2012

Lamentablemente desde hace unos meses hablar de desahucios se ha convertido en algo habitual, porque cada día ciudadanos de este país son expulsados de sus viviendas al ser incapaces de hacer frente al pago de su hipoteca. Con seis millones de parados y una economía en recesión, es normal que una parte importante de la población tenga que elegir entre dar de comer a sus hijos o pagar las cuotas del piso y, claro, optan por la primera de las opciones. Pero como los bancos carecen de sentimientos, en un abrir y cerrar de ojos, sin escuchar a la otra parte ejecutan la orden de desahucio y dejan a una familia en la calle y con una deuda que les acompañará el resto de sus días. Y ellos se quedan con un piso que, en muchas ocasiones, permanece cerrado y vacío.

Hace unos meses, el gobierno de Rajoy, en un intento por demostrar que le preocupa el asunto, se sacó de la manga un código de buenas prácticas para que los bancos voluntariamente negociasen con los afectados distintas medidas para solucionar el problema sin tener que llegar al desahucio. Con esta iniciativa no se buscaba otra cosa que titulares de prensa porque, obviamente, si no se modifica la Ley Hipotecaria, los bancos no van a variar su modus operandi, ni van a negociar nada con nadie. El que no pueda pagar a la calle sin miramientos y eso lo sabe Rajoy, Montoro, De Guindos y el carnicero de mi barrio.

Ahora nos quiere vender la moto de que gracias a la buena disposición de las entidades financieras, en algunos casos se ha llegado a aceptar la dación en pago -es decir, entregas la vivienda y zanjas la deuda-. Pero esto es mentira. En ningún caso se acepta la dación en pago, lo que ocurre, es que muchas de las familias desahuciadas tienen salarios tan ínfimos que son inembargables. Con lo cual, el banco no puede cobrar la deuda de ninguna de las maneras y dice que acepta la dación en pago que queda muy bien en los titulares de los periódicos. Que nadie piense que las entidades bancarias están teniendo un acto de benevolencia con ellos, eso no lo verán jamás lo que ocurre es que, como dicen los mayores, “de donde no hay no se puede quitar” y eso el banco lo sabe mejor que nadie.