Un año y un día después…

Por: Fermín Goiriz Díaz
Hoy, sin saber el porqué, lo primero que hice al sentarme delante del ordenador fue visitar a mi ya casi olvidado blog personal. Quedé sorprendido al ver que el último post que publiqué tiene fecha de ayer, pero de hace un año.
Durante unos segundos, que me parecieron minutos, me quedé bloqueado cual Windows y, como veterano que soy en esto de los bloqueos varios, apagué y volví a encender mi equipo. Unos segundos después mi disco duro personal e intransferible (de momento creo que lo es, pero todo se andará), comenzó a trabajar tomando la decisión de abrir el OpenOffice Writer y ponerse a escribir lo que ustedes están leyendo y que espero no les indigeste lo que resta del día.
Durante este año la cosa internacional está más o menos como siempre y los que se mueren de hambre también son los de siempre. Las guerras mundiales se juegan en campos de batalla “neutrales” para que parezca que la cosa no va con los verdaderos contendientes principales del cotarro y así, también, les ahorran un disgusto a sus súbditos al ver caer los misiles y demás artillería en sus propias casas. Mucho mejor verla por la televisión, dónde va a parar?
Los británicos decidieron en referéndum que se van de la Europa política creando algún roce que otro pero que la libra esterlina se encargará de solucionar sin mayores problemas. Mientras tanto, los fondos de inversión ingleses compran todo cuanto se mueve en España, excepto a los camareros, que los prefieren libres de ataduras contractuales.
En España la cosa está… perdón, de España escribiré en cuanto me llegue el níhil óbstat del Ministerio correspondiente.
Me alegro de que mi disco duro haya decidido dedicar unos minutos a este, a pesar del aparente abandono, querido blog.

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El ataque de las sotanas

Estaba convencida de que mi capacidad de asombro en cuanto a la iglesia católica y sus miembros había tocado techo pero, miren ustedes que no. Ni siquiera tienen la elegancia de respetar a los muertos. Me refiero, concretamente, al recientemente fallecido Premio Nobel de Literatura, José Saramago,  a quien atacaron duramente nada más conocer su fallecimiento. Aunque estoy segura de que a él no le habría importado lo más mínimo. Pero es que, además, intentan ofenderlo con afirmaciones que para nada resultan ofensivas. Me explico, el rotativo vespertino de la Santa Sede publicó el pasado sábado un artículo firmado por Claudio Toscani, en el que, entre otras lindezas, califica a José Saramago de antirreligioso y marxista y yo me pregunto ¿y qué? También era alto y llevaba gafas y nadie va a criticarlo por eso. Lo de ser más o menos religioso, o nada, es una opción personal y no digamos ya la ideología política. O es que todo aquel que no “comulga” con los preceptos de la iglesia católica merece menos respeto que los que sí lo hacen aunque solo sea de “boquilla” y luego sus actitudes dejen mucho que desear. A buen entendedor…

Pitusa C. R.

Incitando a las pasiones bajas

Sin duda el último lugar en el que podía imaginarme semejante afrenta a las buenas costumbres era en el “Feirón de Cedeira” celebrado el domingo pasado ¡Por dios! ¡A dónde vamos a llegar! (esto se va pareciendo a un artículo de cierta prensa de los años 40 ó 50… Porque ahora ya no existe ese tipo de prensa ¿no?), continúo… Como todo el mundo sabe, las pasiones pueden ser la causa de la perdición del hombre. A un hombre puede perderle la pasión del juego, la bebida o las mujeres… cosa disculpable hasta cierto límite. Pero, lo que ya no se puede consentir es que ese hombre, débil por naturaleza, sea incitado a las pasiones bajas en un mercadillo al que, cándidamente, va a comprar unas inocentes zanahorias acompañado de su esposa ¡dios mío!

P.D.

Por si alguno no se enteró, esto es una coña (broma).

Es la guerra!!

Una guerra sin muertes, creo… que tampoco estoy muy seguro de que sea así. Una guerra de la que ya se sabe quienes son los ganadores y quienes los perdedores. Los ganadores son un ente abstracto sin vínculos con estado alguno, no los necesitan para llevar a cabo sus fines; y sus fines no son otra cosa que dominar… simple y llanamente el mundo. Utilizan para ello a los gobiernos títeres, curiosamente elegidos democráticamente por los perdedores. Estos gobiernos democráticamente elegidos deberán vigilar, so pena de ser literalmente borrados de sus listas, de que ninguno de sus súbditos piense mucho por su cuenta y menos que actúe… bueno, si son cuatro o cinco no pasa nada, se les aplica una ración doble de tertulias plurales… radiofónicas o televisivas y a otra cosa.

Estoy intrigado

Resulta que desde hace unos días, con motivo del inicio de la fase final del campeonato mundial de fútbol que se celebra en Sudáfrica, todos los medios de comunicación en sus distintos formatos, sin excepción,  me informan puntualmente de los pormenores de la vida de los futbolistas y demás miembros de la expedición, incluido el señor ese que va con un bombo. Que si se levantan a las ocho, que si desayunan jamón serrano o de jabugo, que si el delantero centro está casado con fulanita de tal o el defensa central tiene tres hijos reconocidos y dos en paradero desconocido, que el entrenador es de Salamanca porque resulta que fue allí donde nació, que si… En fin, que sólo me falta saber a que hora hacen pipí o “cacá” (por la rima), o ambas cosas a la vez. Me intriga la cuestión… A no ser que estén exentos de esos menesteres y por eso no me lo cuentan… ¡Plastas coño!

Sinvergüenzas!!

Podría utilizar un adjetivo más contundente y gráfico para expresar lo que realmente pienso en estos momentos de vosotros pero lo voy a dejar así ¡SINVERGÜENZAS! Estaba leyendo El País.com cuando veo lo siguiente “Cameron advierte de que la crisis cambiará el “modo de vida” de los Británicos durante muchos años”. En este caso la noticia sobre la crisis hace referencia a los británicos, pero la pueden ustedes localizar en el país que quieran y poner en boca del político que deseen… También dice el “Primer Minister” de su Graciosa Majestad que el país (Gran Bretaña) ha estado “viviendo por encima de sus posibilidades”. A quién coño se refiere el Sr. Cameron ¿A los banqueros de la City? No, que no teman estos señores, a quien se refiere es a ustedes, a los trabajadores, a los parados, a los pensionistas, a los desheredados… a mí, vamos, a los inocentes pringaos de siempre. Lo curioso de todo esto es que terminamos por creer que sí, que la culpa es nuestra y que, por lo tanto, debemos de ser nosotros los que resolvamos el desaguisado ¡SINVERGÜENZAS!