Lenda de Sta. Comba

Ontes fun ata sta. Comba, na parroquia de de San Martiño de Cobas, no Concello Ferrol. Na foto podedes ver a capela da que, no seu día, dedicou a súa vida á bruxería.
Din as lendas, que cando era bruxa era das «xuxonas», as que chupaban o sangue aos nenos, roubaba ollos para facer ungüentos, mataba vellos e botaba o mal de ollo e outras cousiñas disas de andar por casa.
Un día, seique, Comba, atopouse con Xesucristo nun camiño da nosa Galiza, e dende ese día deixóu a bruxería e pasouse o cristianismo. Tempo despois, parece ser que lle deron materile pola súa fe. Tras o martirio foi nominada (como nos Óscar) Patrona das Bruxas da Galiza… incluídas ás de Cedeira e ás de Sarandós de Arriba e ás de Abaixo.
A pesares dos seus méritos, nunca lle foi recoñecida a súa santidade polos xefes do cotarro xudeo-cristián da igrexa católica.
Aínda así, as boas xentes de Galiza a invocan sobor de todo para que os protexa dos demos… unha das súas especialidades.
Tamén din, eu penso que por envexa, que esta lenda débese á galegacización de santa Columba, unha francesa que morreu no século II e da que non se sabe gran cousa…
*Fermín Goiriz Díaz (30/07/2022)

¿Cuándo vas a dejar de decir tanta idiotez?

La pregunta podría ir dirigida a mí mismo, que las digo en grado súmmum, -a veces porque me presta hacerlo- o a cualquier otro. Pero a quien va dirigida la pregunta esta vez es a un catedrático de granja o GIT (gilipollas ignorante titulado), que viene a ser lo mismo.
El hombre está empeñado en demostrar que la iglesia católica y Dios (que manía esta de meter a Dios en estas cosas), están siendo perseguidos por unos “laicistas de granja” que quieren echarlos de las calles (?) y negarles el derecho a la libre circulación de procesiones y otras celebraciones religiosas… ¿Dónde vivirá el GIT éste? Porque no puede ser que viva en España ¡imposible! Este tipo debe de vivir en alguna granja  atávica o está bajo los efectos de algún tomatazo tras asistir -por error- a la estúpida fiesta esa de la tomatina de Buñol (coincido con el GIT)
Ahora el  insigne titulado ya no habla de laicidad mal entendida lo cual es lógico porque no existe tal cosa… laicidad es laicidad y punto. Ahora hace referencia a “laicismo de granja” (evitó escribir ignorante directamente), lo cual ya es un avance…
Como no quiero que la cosa no me quepa en el folio voy terminando y para ello lanzo otra pregunta ¿Qué gritaría el gaiteiro de Soutelo contra los racionamientos del Madrid del general felón?

Por Fermín Goiriz Díaz

El arte de embrutecer

En el artículo que el señor Don Xosé Luis Barreiro Rivas publica hoy en La Voz de Galicia sale a relucir en exceso, al menos en mi opinión,  su paso por el Seminario Menor de Santiago. Don Xosé Luis es un hombre sin duda de gran cultura al que leo frecuentemente y con el que coincido en muchas ocasiones en sus análisis sobre política gallega… Pero me desarma totalmente cuando toca el tema religioso, es como si se viese en la obligación de transmitir lo que Víctor Hugo llamaba el arte de embrutecer por parte de los clérigos de los distintos cultos que, habiendo sido ellos mismos sometidos a la mutilación de la inteligencia, necesitan practicarla después de haberla sufrido. Para finalizar, me gustaría hacer una petición al señor Barreiro… que se dedique a hacerme disfrutar con sus comentarios políticos y que no me encabrone con los religiosos, así yo podré seguir con mis conachadas… bueno y sino también, evidentemente.

Locura colectiva

Mientras la tecnología convierte la ciencia ficción, más ficción inimaginable, en realidad de un día para otro, el ser humano continúa en la protohistoria. El atentado perpetrado en Alejandría contra la comunidad cristiana en su versión Copta, no deja de ser la prueba de la bestialidad fanática basada en unas creencias religiosas que rozan la psicosis colectiva (no me refiero únicamente al Islam… que de todo hay en la viña del señor) ¿Dónde está el Yahvé; Dios; Alá… Misericordioso; dónde la hospitalidad universal, el amor al prójimo…? ¡No lo sé! Aunque espero que los tres o veinte (los que haya), estén trabajando seriamente en el asunto y rectifiquen el error que han cometido al crear al bicho “humano“ ¡La chapuza, más grande jamás conocida! Excepto yo, pero eso es otra historia…

No pidan perdón, actúen

La jerarquía de la iglesia católica cada equis tiempo pide perdón, eso sí… siempre tarde, por distintas tropelías cometidas a lo largo de su historia, que van desde el asesinato a los abusos sexuales. Ya va siendo hora de que se dejen de pedir perdón (eso es muy sencillo) y actúen “cristianamente” de una puta vez.

Ahora  leo por ahí, que es el Sr. Cantalamessa el que lo solicita por haber comparado los ataques (¿qué ataques?) al Papa con el antisemitismo. Este mero transmisor de órdenes superiores no tiene que pedirnos perdón,  yo no se lo concedo.  Que se perdone el mismo si puede y, con la misma, calle para siempre. Pero no sólo él, con él sus jefes… O me van a contar a mí ahora que el predicador benedictino lee ante el representante de Dios (pobre divinidad, las debe de estar pasando canutas) lo que leyó,  sin ser previamente supervisado su discurso ¡No me jodan!

El otro día escribí una de mis chorradas sin cargar excesivamente las tintas sobre el asunto de los casos de pederastia, hoy no lo voy a hacer… De entrada exijo que el Sr. elegido por una paloma declare ante un tribunal internacional por su presunto encubrimiento de los delitos sexuales cometidos por sus subalternos. No se puede predicar la bondad y el amor al prójimo desde los púlpitos, mientras en su secta religiosa confunden amor con abuso de autoridad e impunidad para tener conductas por las que somos juzgados y, en su caso, condenados, el  resto de los mortales por mucho que pidamos perdón.

Elucubrando

Terminado el fin de semana dedicado a los difuntos vuelvo a la rutina diaria, que no es otra que intentar convivir con los que todavía están vivos. Seres, estos últimos, más complejos y difíciles de entender que el misterio de la trinidad.

Ya que surgió casualmente el tema de la fe, me pregunto qué problemas tienen algunos con el recientemente publicado  libro de don José Saramago titulado “Caín”, sobre todo en Portugal. Esta vez los jerarcas de la iglesia católica mantienen una actitud más discreta de lo habitual sobre un libro en el que el autor “discute”, sin ataduras de tipo dogmático,  (con libertad, de tu a tu, vamos) con La Biblia.  Porque cuando se enfadan y empiezan a dar caña sobre las maldades, falsedades, injurias  o lo que sea que pueda contener un libro sobre su negocio, saben que se va a agotar en un santiamén… ¡Conho! No vuelvo a leer un libro que sea condenado por la jerarquía eclesiástica…