¡¡He vuelto a fumar!!

Si, si, si… he reincidido en el pecado y no lo lamento. He llegado a la conclusión de que dejar de fumar me causaba más problemas que hacerlo. Una de las personas que más me animó a volver a fumar fue el jefe de la unidad de neumología del hospital de Coruña (A o La… según el gusto del consumidor), Don Héctor Verea que, en una entrevista publicada en La Voz de Galicia de hoy, se permite llamarme friki sin ni siquiera conocerme (si no se refería a mi da igual… me siento aludido y punto), y eso me dolió mucho. Porque yo seré cualquier cosa, pero no un ser extravagante, extraño y, menos todavía, un  fanático. Por cierto a qué medicamentos se referirá don Héctor, no cita ninguno… Podría ser el famoso Champix de la farmacéutica Pzifer, por ejemplo (conste que el doctor no cita ninguno, esto ya es cosa mía), que entre sus efectos secundarios conocidos figuran los siguientes: Náuseas. Dolor de cabeza. Vómitos. Flatulencias. Insomnio. Sueños anormales. Disgeusia (alteración en el sentido  del gusto). Trastornos mentales. Ideas suicidas. Ya que cito a Pzifer… Sabían ustedes que GlaxoSmithKline y Pzifer (laboratorios farmacéuticos norteamericanos que se dedican, entre otras cosas, a fabricas chicles de nicotina y otros productos contra las enfermedades neurológicas) patrocinaron financieramente la conferencia europea del 2 de junio de 2005 en Luxemburgo “Por una Europa sin humo” (no se referían a la chimenea de As Pontes, no teman), y que, según algunos mal pensados, se “fabricaron” 5.863 muertos por tabaquismo pasivo, en Francia… Por qué no 6.358 ó 7.001… ¿No estaremos en medio de una guerra entre la industria del tabaco y la farmacéutica? Saben ustedes que según estudios realizados por la mismísima OMS  en Europa en 1998, se deduce que el riesgo de aumento de cáncer entre los no fumadores es prácticamente nulo… Y, sin embargo, se informa de lo contrario.

Y no sigo… que cada cual haga lo que crea conveniente y que la educación impere sobre los derechos de unos y otros. Si puede ser, dejar de fumar ¡Es una mierda! Esto último no es una ironía… Yo, como fumador doy fé, pero una cosa no quita la otra.

Fumar mata y los médicos se equivocan.

Y sin embargo no se me ocurriría ir a una pitonisa para que me sanase de mis males físicos o mentales, no, iría a un médico. Se calcula que en la Unión Europea la “espichan” por culpa del tabaquismo pasivo unas 80.000 personas. En España, según leo por ahí, se calcula que la “guiñan” unas 1.300. No tengo datos de los que dejaremos este mundo por ser fumadores activos, aunque supongo que la cifra debe de ser dramática. Tampoco tengo datos de cuántas muertes  se producen al año en nuestro país por errores médicos, pero supongo que deben de ser aproximadamente unas 20.000.

¿De dónde saca este tipo esa cifra? Se preguntarán ustedes. Pues es fácil, (según leo en un periódico que no cito porque no sé pronunciar su nombre en español y escribirlo en francés me cuesta), en Italia alrededor de 320.000 pacientes de los ocho millones de personas que utilizan anualmente los servicios de salud son víctimas de algún error médico más o menos grave y, de esos 320.000, unos 30.000 ó 40.000, lamentablemente, se despiden de este mundo cruel. Así que le quito 10.000 casos a España en razón de la población de ambos países y me sale esa cifra de 20.000 muertes no solicitadas. Bien, dicho lo anterior, sugiero (yo nunca impongo), que ni se prohíba fumar, ni se prohíba a los médicos ejercer su oficio. Yo quiero que me atienda un médico, a pesar de que existan ciertos riesgos en ello, como en casi toda actividad. No quiero pensar en las muertes que debe de producir tragar todos los días de dios, los millones de partículas indeseables que pululan por el aire que respiramos. No prohíban nada, por favor, ni el tabaco, ni las drogas, ni la medicina, ni…

En todo caso, si son incapaces de vivir sin prohibir; prohíban ustedes las guerras, las hambrunas, la pena de muerte o la usura ¿está prohibida ya, no?,  por ejemplo.

Y, dicho todo esto soy el primero en reconocer que el tabaco es nocivo (como muchas otras sustancias que ingerimos sin que nadie nos pregunte si queremos), pienso que sería mucho más eficaz educar y no andar dando el coñazo al personal con tanta prohibición.