Cosas de los hijos

Si ayer la “tormenta perfecta” se comportó por nuestra zona de una manera civilizada sin causar mayores problemas que un apagón de una hora, hoy, que ya casi ni me acordaba del “Xynthia”, éste decidió acongojarme provocando la muerte de cerca de 50 personas en la vecina Francia, donde vive mi hijo. Y el hombre, seguramente ocupado, no cogía el teléfono ni pá dios, con nuestra consiguiente preocupación. Cuando finalmente descuelga el artilugio, no se le ocurre otra cosa que preguntar qué tal estamos. Cómo que qué tal estamos, será qué tal estás tú, digo. ¿Por qué?  responde  con toda la tranquilidad del mundo. Porque, si no estoy mal informado, el temporal causó no sé cuántas muertes… sólo por eso ¡hombre! Ah! Es por eso… nada, todo bien, aquí no hubo ningún problema, todo bien… como siempre. Pues vale, hijo.

¡La madre que lo…!

Por cierto, mi solidaridad con el pueblo chileno.

P.D.

Con el chileno y con todos los que sufren malas horas, evidentemente.

El Xynthia en Pantín

Son las 21:35 h y el Xynthia está pasando sin producir, aparentemente, mayores problemas que un corte de luz en la zona de O Cuarto do Medio,  A Barreira y O Ariño. La ciclogénesis  explosiva, esta vez no se diferenció mucho (hablo de Pantín) de otros días de fuerte viento, de lo cual me alegro enormemente. Os pongo una foto que hice mientras cenábamos… a la luz de las velas.

Una foto para desconectar

Os pongo una foto (amañada) a modo de interludio entre las entradas sobre el tabaco y las futuras. Futuras que no sé si serán imágenes, un estudio en profundidad sobre la gallina esteparia  o una crítica sobre la última edición de “Cibeles Fashion Week”, ya veremos.

A orillas del Sil

Escribí el otro día en una de las entradas lo siguiente: “…cuando el enemigo ataca sorpresivamente, cosa que suele ocurrir los lunes.” Y este lunes, el enemigo atacó por ambas alas, de frente y por la espalda. Reconozco que él nos había advertido hace algún tiempo de sus intenciones, pero uno siempre mantiene la esperanza de que el ataque nunca tenga lugar… mera ilusión.

La batalla terminó en O Barco, a orillas del Sil que vino desde León para ser testigo… Descansa en paz amigo.

Elucubraciones domingueras

Podría ser martes o jueves, pero es domingo. El Día del Señor para unos y para otros el día en que juega su equipo de futbol favorito y para algunos, incluso, el día para leer. También hay quien aprovecha el domingo para no ver a ningún señor, ni preocuparse de su equipo de futbol, ni leer siquiera su gaceta preferida… lo dedica a no pegar palo al agua, yo pertenezco a este grupo. Claro que en mí eso es lo habitual, lo que hago todos los días del año. Alguno pensará que poner fotos o escribir en el blog no deja de ser un trabajo, el que piense eso está totalmente equivocado. Trabajar es  como lo dice su propio nombre una traba, un coñazo del que la mayoría de los mortales no pueden escapar ni siquiera después de la jubilosa jubilación. Sin embargo,  lo mío no se puede considerar un trabajo porque, aunque requiera de mi tiempo e incluso algún que otro esfuerzo de baja intensidad, me entretiene.  Odio tener que forzar mi cerebro y mucho más mis músculos en menesteres que no lo precisan y, así, tenerlos a ambos en buen estado para ser utilizados cuando el enemigo ataca sorpresivamente, cosa que suele ocurrir los lunes.