Con un pitillo en la boca

Elucubraciones de Fermín Goiriz Díaz


Un cigarrillo
olvidado en el cenicero
otro
entre mis dedos.
Miro hacia tu retrato.
Me quemo los dedos.
Blasfemo.
Prendo un tercero.
Miro de nuevo
a tu retrato
y al cenicero.
Rebosa.
Tu retrato me mira.
Suena la alarma.
La casa está en llamas.
Con un pitillo
en la boca,
busco tu retrato.
Lo agarro y,
fuertemente,
contra mi pecho
abrazado,
espero
a que un milagro
aparezca de entre
las llamas
para salvarnos.

© FERMÍN GOIRIZ DÍAZ

(26/12/2016)

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Feliz día de los enamorados

Por Fermín Goiriz Díaz

A pesar de que la desgana me gana, en un esfuerzo titánico me pongo al teclado para desearos, queridas, un feliz día de los enamorados. Quizás la ocasión mereciese un poema pero me decanto por la prosa que es menos liosa y me permite obviar la rima divina. Disfrutad pues del día y no firméis lo que os digan vuestros amores del día, que podéis terminar imputadas como le pasó a una tal Cristina que de ser cierto es más cretina que Cristina. Amar hasta el sofoco te puede comer tanto el coco que ni te enteras de cómo llegó aquel Jaguar a la cochera matoera, ni que la tarjeta con la que pagabas como quien no quiere la cosa cualquier antojo deseoso, pertenecía a una presunta oenegé que incitaba al jejé. Lo dicho, queridas, feliz sea para todas este día y disfrutar del amor con quién el cuerpo os pida que para eso es vuestro y no de Rouco y Gallardón