Anochecer entre jarcias

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Amigos que me dan la libertad…

No conozco personalmente al profesor Blanco Valdés y, probablemente no lo conoceré nunca. Pero, curiosamente, Don Roberto L. Blanco Valdés acaba de entrar en mi grupo de amigos. Un puñado de amigos que tienen la libertad de no comulgar con lo que yo pienso, digo o hago. Unos amigos que me dan la libertad de discrepar con lo que piensan, dicen o hacen. Unos amigos que, sin obligarme a nada, logran que esas dos neuronas que todavía me funcionan no se bloqueen definitivamente.

Los jóvenes son unos vagos

Todos, sin excepción, si no díganme como se entiende que rechacen trabajos por los que cobrarían unos 1.100€ mensuales por “currar” solamente 12 horas diarias de lunes a viernes y 8 horas los sábados. Un horario perfecto a todas luces, no tendrán tiempo para leer… que es cosa perniciosa donde las haya, ni para ir al cine, ni  para perderlo  tonteando con la novia o el novio. Sólo tendrían tiempo para comer lo que les permitiría ahorrar un buen dinero en poco tiempo. Y, además, seguro que sus jefes les darían la oportunidad de ir a trabajar algún domingo que otro a cambio, eso sí, de nada menos que 10€ por hora trabajada. Estas horas las cobrarían en negro, para no tener que declararlas a Hacienda ¡Una Jauja, vamos!  ¡Que no pongan disculpas los chavales! “… Que si el trabajo que me ofrecen es un contrato temporal o por obra y luego me echan, que si está mal pagado…” ¡Tonterías! Lo que hay que tener son ganas de trabajar y dejarse de andar de pendoneo  todo el santo día. ¡Vagos, que sois unos vagos y unos viciosos!

Efectos digitales online

Ahí os dejo el enlace de la web donde podréis crear fotomontajes y otras conachadas con vuestras fotos, o las del vecino, utilizando las plantillas que os ofrece la página en cuestión. Queda bien en un museo la foto de la “Praza Vella” ferrolana ¿Verdad?

vía  http://photo505.com/es/

El desastre ha terminado

Regresan los “corresponsales de desastres” enviados por los medios de comunicación. Las ONGs solicitan que los “donativos” ya no se ingresen en cuentas específicas para la ex colonia francesa. Los dirigentes de los grandes países se reúnen para decidir los próximos pasos a dar ¡La reconstrucción ha comenzado! En Montreal  ha empezado. Los buitres de los “postdesastres” se frotan las manos ¡Tengo hígados, corazones, riñones, niños de repuesto! ¡Oigan!  Llegan las lluvias que, según leí, allí son trombas interminables de agua que rematarán la faena inacabada por el terremoto. A otra cosa mariposa… ¿Haití? ¿Dónde queda eso?

Iglesia de San Paio de Ferreira

La iglesia de San Paio está situada en la parroquia de Ferreira (San Sadurniño), no muy lejos del conocido Pico de Ferreira, lugar desde el que podéis disfrutar de unas vistas extraordinarias. La iglesia se construyó en el año 1797 a costa de los vecinos,  siendo cura don Francisco Salesso Moza i Florines (según reza en la fachada principal). Cuenta  la leyenda que anteriormente existió  una ermita dedicada al santo en el Pico Ferreira  y que cuando lo trasladaron a la nueva iglesia éste se escapaba por las noches para dormir en la tumba tallada en la roca que  existe en la cima del citado monte. Por este motivo y para evitar que San Paio se marchara, lo que obligaba a los vecinos a ir todos los días a buscarlo, éstos decidieron amarrarlo con cadenas para impedir que el santo se fuese de romería nocturna y, sobre todo, para no tener que subir cada mañana hasta el pico para devolverlo a su nuevo emplazamiento.

No acojone, don Rodrigo

De qué me suenan a mí las declaraciones de don Rodrigo Rato sobre las pensiones. Si no me equivoco, cosa que hago frecuentemente, lo manifestado por el ex presidente del F.M.I. ya lo habían dicho otros “dones” unas cuantas veces a lo largo de mi vida. En alguna ocasión posiblemente ocurrirá que tienen razón  y nos quedamos sin dinero para pagar las pensiones. Sin embargo, supongo que entre ustedes los expertos, nosotros e incluso algún ilegal no empadronado, podremos darle al magín y buscar una solución al problema. Mientras tanto, no acojone usted al personal  que está muy sensible. Porque, no quiero ni pensarlo, ¿no será precisamente por eso por lo que lo dice usted, don Rodrigo? Ay dios… estas campañas electorales de cuatro años agotan a uno.