Luz y sombra

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Fotografía de mi bisabuelo en La Habana, año 1915

Esta foto de mi bisabuelo Antonio Novo Castro, fue hecha por el fotógrafo J. Núñez en su estudio de la calle Montes nº 57 de La Habana en el año 1915. De la vida de mi antepasado poco sé, no siendo su fecha de nacimiento y el número de hijos que tuvo en España. Como otros miles de gallegos, se fue a Cuba con la intención de traer una buena cantidad de Pesos en el petate y, como a muchos, no se le volvió a ver el pelo (aunque, por lo menos, sé que algún Peso sí envió a su familia). Supongo o quiero suponer, que Antonio formaría una nueva familia con la que habrá sido lo más feliz posible y que, ese y no otro, fuese el motivo de su silencio, aunque todo son suposiciones. En la foto observo un detalle que me hace pensar que debió de trabajar duro el hombre… las manos. Porque esos dedos enormes no se logran trabajando de amanuense ni de presidente del Consejo Superior de Cámaras de Comercio.

Quiénes son los vagos, señor García-Navarro

Rara vez utilizo este blog para dar mi opinión sobre tal o cual asunto. Pero hoy lo voy a hacer sobre el Sr. Gómez-Navarro (presidente del Consejo Superior de Cámaras de Comercio), perdón, quiero decir que escribiré sobre sus últimas declaraciones. Como persona humana, que diría el otro, no tengo nada que decir ni opinar. Ya es la segunda vez que don Javier saca su lengua a paseo y la segunda que la caga. En su primera “boutade” hacía referencia a los homosexuales con un, poco afortunado, comentario por el que más tarde pidió disculpas públicamente, lo cual está muy bien… Pero estaría mucho mejor que hubiese meditado un poco lo que iba a decir. Que yo diga una “chorrada” en un momento determinado, o todo el santo día, no tiene mayor importancia. Pero estamos hablando de un Señor (por cierto, nombrado, no elegido para ocupar el cargo que ostenta), que lleva muchos años en la vida pública. Fue Secretario de Estado y Ministro de Comercio y Turismo, por lo que, supongo, tiene que estar de vuelta acerca de lo que se debe de hacer o de decir públicamente, porque sus “chorradas” sí tienen repercusión. La última ocurrencia del Sr. Gómez-Navarro fue la de pedir a los sindicatos que dejen de proteger a “los vagos”. A quién se dirige don Javier, quiénes son esos “vagos”, acaso los truhanes que nos llevaron a la situación de crisis actual y que son indemnizados con sumas de dinero escandalosas. O se refiere usted a los millones de “vagos” que todos los días van al tajo, con mono, con uniforme, con corbata o con pantalones zurcidos… Si se refiere usted a esos, permítame que le diga que tengo en mente un insulto descomunal para con usted que, por razones obvias, no voy a transcribir. De cualquier forma jamás alcanzaría el grado de descalificación e insulto a los ciudadanos que, a mi juicio, se desprende de sus manifestaciones… Pero sepa usted que está en mi cabeza.

Paseo con Pepe “O Raro” de guía

La feria de Moeche se está convirtiendo en visita ineludible. A la de hoy fuimos con Pepe (más conocido por “O Raro”, aunque de raro no tiene nada) y Pitusa su colega desde hace unos cuantos años (casi 500, según Pepe, jeje). Tras un recorrido pausado por el recinto, donde nos encontramos y charlamos con algún conocido, nos fuimos a tomar la típica ración de pulpo (una feria sin pulpo, no es feria) acompañada de su correspondiente vino de Ribeiro. Después, aprovechando que el Pepe es uno de los mejores guías de la comarca (se pierde casi siempre), nos fuimos hasta Santa Mariña do Monte (San Sadurniño). Ahí, el experto guía nos llevó a Casa Manolo a degustar una tapa de bacalao, que estaba cojonuda… lo malo es que el que conducía era yo y me tuve que comer la tapa acompañada de agua (agh!), mientras que las dos Pitusas y el Pepe le daban al Rioja. De  Santa Mariña nos trasladamos a la zona de O Trece (Narón), haciendo parada en el Mesón Monte Sol. El Pepe, que no estaba satisfecho con eso de tomar tapas, insistió en almorzar en condiciones. “Aquí se come de carallo y barato”, dijo… ¡Joer!, se le olvidó decir que una ración llegaba para cuatro. Después, vuelta a Pantín, parada final en Casa Caneiro, un café y a casa. Prometo recuncar pero con Pepe de conductor.