Economistas iluminados y mi politólogo de cabecera

Por Fermín Goiriz Díaz (¿Emmmm…? ¡Politólogo!)

Según mi politólogo de cabecera y colaboracionista declarado del “reich”, los economistas críticos con las medidas tomadas por las “autoridades” monetarias europeas bajo la dirección de la capataz del Deutsche Bundesbank (hay quien le llama Banco Central Europeo), la señora Merkel, son unos “bandarras” iluminados que no tienen ni puñetera idea de qué va la cosa…

Él, como politólogo que tuvo cierto mando en plaza en un país que sigue anclado en el paleolítico inferior a casi todos los niveles pero ¡gracias a dios! (diría él), con buenas autovías por las que poder largarse a toda leche antes de que las privaticen y ya sólo se pueda escapar a bordo del “Shanghái” pagando, a la altura de Venta de Baños,  la correspondiente tasa por exceso de velocidad del convoy que les lleva camino de Hendaya… Este panorama sólo de pensarlo -lo estoy viendo-, le hace brotar lágrimas de felicidad ¡Qué tiempos! Exclamará entre sollozos a los pies del madero mientras un coro de angelitos interpreta los Cantos Propios de la Misa llevándole al clímax total en el momento del Transitorium ¡Momento orgásmico donde los haya!

Si hay una cosa que me repatea el hígado de los comentarios del señor este con birrete -complemento  que, como decía don Antonio Machado, cubre las cabezas de muchos imbéciles- es que en vez de utilizar sus saberes (los tiene y amplios) para concienciar e ilustrar a los que no tenemos ni puñetera idea de nada, los utiliza para manipular al personal carente de la necesaria formación para discernir.

Bueno dicho esto me voy a exfoliar debidamente y ponerme como un pincel para lucir fermoso por las rúas de Ferrol  para gozo de mis seguidoras y, quién sabe, si de mis seguidores. Otro día hablaremos del Gobierno… Pepe Luis… Juás, juás… comentarían en Facebook.

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Un fracaso anunciado

Manuel Lago
La Voz de Galicia, 26 de abril de 2013
El Gobierno cerró su primer año con un fracaso absoluto en su gestión económica. Rajoy ha puesto la reducción del déficit público como objetivo central, casi único en realidad, de su política económica. Por eso cerrar el 2012 con el 10,6 % de déficit, colocándose como el peor entre los 27 países de la Unión Europea, es un fracaso sin paliativos.

Aun restando el coste del rescate bancario el déficit recurrente es del 7 %, un fracaso estrepitoso que se ve agravado porque en el 2012 el Gobierno sometió a la sociedad española al mayor proceso de ajuste de nuestra historia democrática. La sanidad, la educación, la dependencia, la protección social, el I+D, las becas y las matrículas de los estudiantes, las pensiones, los empleados públicos, las prestaciones por desempleo, la política industrial, la inversión pública, la universidad, los jóvenes, los trabajadores con la reforma laboral? todos hemos sufrido en nuestra propia carne las tijeras de podar de Rajoy.

Para leer el artículo completo ir al siguiente enlace: En construcción-La Voz de Galicia

Báñez y sus ocurrencias

Por Pitusa Caruncho
Que el gabinete de Mariano Rajoy no lo integran los más listos de la clase por mucho que sus curriculus digan lo contrario, es algo que a casi nadie se le escapa. Pero ocurre con casi todos los gobiernos. Sospecho que cuando uno llega a presidente del ejecutivo, sobre todo en aquellos casos en los que parecía una quimera como el que nos ocupa, a la hora de elegir a las personas que lo acompañarán en su periplo, seleccionan a individuos de perfil bajo con el fin de que no puedan hacerles sombra.

De otro modo no puede entenderse que una señora como Fátima Báñez que todo lo que hizo en su vida, laboralmente hablando, ha sido militar en el Partido Popular y que nunca ha tenido un trabajo remunerado en la empresa privada, ocupe la cartera de empleo, ni más ni menos. Desde su llegada al ministerio ha tomado muchas medidas -todas las que le ordenó la superjefa Merkel-, con lo que ha conseguido el más difícil todavía, que es llevar a este país a la cifra de paro más alta de la historia con más de seis millones de personas sin empleo.

Pero no importa, esta señora es feliz, o al menos lo parece cada vez que se presenta en público para explicar su gestión y se atreve a decir cosas tan profundas como que la virgen del Rocío “nos va a echar un capote”, o que están muy moderadamente satisfechos (le recomendaría unas clases de lenguaje y sintaxis básicas). Cuando pensábamos que ya no podía superarse, la inefable ministra de desempleo -se le podría llamar así-, lo ha hecho. En referencia a los muchos jóvenes que se ven obligados a abandonar el país para tratar de buscar un futuro que aquí se les niega, se atreve a afirmar que se trata de un ejercicio de movilidad exterior y lo hace con una sonrisa que, cuando menos, es una burla a la ciudadanía.

No sé si esta señora se cree muy simpática, o si le hace mucha gracia ver como se empobrece este país, pero hay cosas que no se pueden tolerar en un político como son la burla y el engaño sistemático a la población. Si es incapaz de gestionar una situación complicada como la que estamos viviendo, que se vaya a su casa a hacer punto, bricolaje o a comer jamón, que supongo que es lo que hace en su despacho en el ministerio, vistos los resultados de su gestión. Pero lo que ya no se puede tolerar por más tiempo -ya está bien- es que se sigan riendo de todos los españoles, muchos en situación precaria, mientras ellos continúan en su burbuja, cobrando sus buenos salarios y sin enterarse de lo que ocurre

¿La Dama de Hierro o la sirviente dócil al establishment británico?

Vicenç Navarro

http://www.vnavarro.org/

(El presente artículo se publicó originalmente en Diario Público el 23 de enero de 2012)

¿Por qué la promoción a Margaret Thatcher ahora? Existe una percepción bastante generalizada en círculos conservadores de que lo que se necesita en estos momentos difíciles de crisis es un líder de un gobierno que se atreva a hacer los cambios necesarios, enfrentándose con grupos poderosos, responsables de la crisis. Entre éstos, se considera a los sindicatos como uno de los más culpables del elevado desempleo. En su supuesta “defensa egoísta” de sus propios intereses (atribuyéndoles una estrechez de miras al preocuparse exclusivamente de los trabajadores que ya tienen trabajo –los famosos “insiders”-), los sindicatos están dificultando la integración en el mercado de trabajo de los jóvenes, las mujeres y otros colectivos –conocidos como los “outsiders”-. Lo que se requiere –se nos dice- es que hay que debilitar a los sindicatos e implementar, entre otras medidas, la facilidad de despedir a los trabajadores con contrato fijo, haciendo más fácil que los “insiders” se conviertan en “outsiders”, lo cual, paradójicamente, facilitará -según ellos- el descenso del desempleo. En esta interpretación de los hechos, el elevado desempleo en España se atribuye al excesivo poder de los sindicatos con los cuales nadie se atreve. Lo que hace falta es alguien con bemoles que los ponga en cintura y, de paso, reduzca los derechos sociales y laborales adquiridos, desmontando el Estado del Bienestar pues, no sólo éste consume recursos que el país no tiene, sino que la disponibilidad de tantos beneficios sociales ablanda a la ciudadanía y le da excesiva seguridad, perdiendo su creatividad y actitud emprendedora. Se tiene que reducir la supuestamente excesiva protección social para fortalecer el espíritu emprendedor de la población. Competitividad y dinamismo tienen que sustituir a colaboración, solidaridad y seguridad.

Durante estos años de crisis hemos visto el dominio de este pensamiento en centros financieros, empresariales, mediáticos y políticos de países a los dos lados del Atlántico Norte. El deterioro de la situación económica que la aplicación de las políticas que derivan de este pensamiento conservador y neoliberal están creando, ha generado la llamada por parte de estos centros a una figura política (que solía llamarse Caudillo, y ahora se la define como “personalidad a quien no le tiemblen las manos”) para enfrentarse con los “poderosos”, como los sindicatos, los funcionarios públicos, las clase populares y una larga lista de sectores de la población que no se caracterizan precisamente por tener gran poder económico, financiero, mediático o político. En realidad, “valentía o machismo político” es atreverse a enfrentarse con los débiles, en representación de los poderosos.

Lo que la película no dice

Un ejemplo de este supuesto coraje político es la llamada Dama de Hierro, Margaret Thatcher, la figura política en Gran Bretaña que ha sido más dócil y servil hacia los grupos más poderosos de aquel país (desde la City, el centro financiero de aquel país, al gran mundo empresarial). Tal “líder” era un mero instrumento de tales poderes, realidad ocultada en la película “La Dama de Hierro”, (que idealiza tal figura hasta niveles hiperbólicos). Lejos de ser la figura antiestablishment británico como la película presenta, Margaret Thatcher fue un producto de tal establishment, promocionada por el mismo. Gran Bretaña (un país en el que viví durante varios años) es un país donde clase social adquiere una dimensión muy marcada en la vida cotidiana de la población. Tal establishment británico siempre se ha preocupado de la imagen que su instrumento político (el Partido Conservador) da cara a la población. La procedencia social de sus dirigentes da una imagen que preocupa al establishment. De ahí que, en un momento de gran agitación social, tal establishment necesitaba dirigentes que no procedieran de las clases dominantes, que rompieran esta imagen. Thatcher, hija de tenderos, y Major, hijo de un desempleado, fueron figuras elegidas para romper con aquella imagen que, a pesar de estos cambios, el Partido Conservador continúa teniendo (David Cameron es hijo de una familia con una gran fortuna).

Thatcher fue una figura promovida por el establishment con el objetivo de destruir a los sindicatos, cuyo grupo central y más radical, fue el sindicato de mineros. Redujo también la protección social, hasta tal punto, que la mortalidad en la mayoría de sectores populares (tal como ha documentado extensamente Richard G. Wilkinson en su libro Unhealthy Societies) creció durante su mandato, incluyendo las tasas de suicidio, homicidio, y alcoholismo, apareciendo de nuevo un problema que había desaparecido: el hambre, en especial entre los niños, y muy en particular en las regiones más pobres, como Yorkshire, Escocia, y el País de Gales (ver “The Iron Lady: the Margaret Thatcher Movie we don’t need”, de Laura Flanders. The Nation. 04.01.12). El film muestra a los sindicalistas como violentos, vociferadores e irracionales pero nunca explica porque las clases populares y los sindicatos se rebelaron contra las condiciones miserables que las políticas thatcherianas estaban imponiendo a la clase trabajadora de Gran Bretaña. Fue ella la que hizo famoso el dicho de que “creemos en la lucha de clases y venceremos”. Thatcher, como Reagan en EEUU, intentó crear una cultura en la que todas las víctimas del sistema darviniano que ella aspiraba a establecer, se sintieran responsables de su propia situación.

¿Thatcher como feminista?

Pero lo que alcanza niveles absurdos en la película es presentar a Margaret Thatcher como feminista, lo cual ha originado protestas generales en círculos feministas a los dos lados del Norte de América. Como ha indicado NOW (la mayor asociación feminista de EEUU), Thatcher fue la dirigente británica que recortó con mayor intensidad los derechos de las mujeres en Gran Bretaña. Su propio desprecio hacia las feministas y sus recortes en derechos laborales y sociales dañó extensamente a las mujeres británicas. Su profundo reaccionarismo la llevó también a apoyar a las dictaduras más reaccionarias existentes en el mundo, incluyendo la del General Pinochet, convirtiéndose en uno de sus máximos defensores. Y sus políticas neoliberales fueron la causa de la crisis que estamos viendo estos días en Europa.

Pero su cinismo llegó al extremo de crear una guerra (The Falklands War, la guerra de las Malvinas) para intentar recuperar su popularidad, punto que sí se reconoce en la película, y que sus promotores presentan como ejemplo de equilibrio en el análisis de tal figura. Pero tal presentación crítica (excepcional en la película) de Margaret Thatcher está muy poco desarrollada, pues no señala suficientemente el planteamiento oportunista en la programación de la guerra que Thatcher realizó, y que ha estado claramente documentado en los medios. Hoy, los establishments conservadores y neoliberales británicos, americanos o españoles, entre otros, añoran a la Sra. Thatcher, una de las figuras –como Ronald Reagan- más negativas y destructivas que ha existido en el siglo XX.

Una última nota. Ruego al lector que distribuya ampliamente este artículo.